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Impactaron los resultados electoralesLos resultados arrojados por la jornada electoral no podían ser más impactantes. El PRI, y el priismo, esperanzados en una recuperación a corto plazo, se vieron de pronto apabullados por el panismo. La gente hizo, en efecto, el cambio. Francisco Labastida había concebido esa sentencia en otro sentido, pero la decisión ya estaba tomada. Perdió Labastida la presidencia de la República y en Aguascalientes perdieron la posibilidad de ser representantes de la sociedad en el Congreso Federal, Fernando Gómez Esparza, en quien su partido tenía puestas sus esperanzas. La dirigencia, en su interior guardaba reservas en cuanto a lo que pudieran obtener sus otros candidatos, pero a Fernando Gómez lo habían hecho su abanderado... y también perdió. Ganaron, Fox la presidencia de la República; las diputaciones federales, Fernando Herrera en el 2º. Distrito y José Luis Novales en el 3º. Roque, el calvillense, sentía la derrota todavía en la madrugada del lunes, al cierre de esta edición de Reporte Político Policiaco, porque el pabellonense Jesús Ramos Franco lo aventajaba en el conteo de votos. Ramos Ramos Franco que, dicho sea de paso, era a quien menos posibilidades de ganar daban porque, se decía, el ánimo campesino le era contrario por la forma en que llegó a la dirigencia de la Liga de Comunidades Agrarias, salió a fin de cuentas enarbolando la bandera priista. Los candidatos panistas a diputados federales -salvo Roque, según parecía al momento de cerrar esta edición, ganaron limpiamente, sin dudas, con suficiente margen para evitar cualesquier especulación, lo mismo que los candidatos a Senadores, Alfredo El Mosco Reyes y Benjamín Gallegos Soto. Conforme se tuvieron suficientes elementos para no dudar del triunfo de los del blanquiazul, centenares de sus seguidores se lanzaron a las calles para proclamar el triunfo de sus candidatos, A partir del 2 de julio, México es otro. No necesitará esperar al relevo presidencial para que se dé el cambio. El cambio comenzó en el mismo momento en que se tuvieron claras las tendencias del voto. El presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, felicitó a Fox por su triunfo y le dio garantías de que la transición será transparente, tersa, ¡como ocurrió en Aguascalientes cuando Felipe González se alzó como triunfador en las elecciones del 98 para suceder a Otto Granados! Hay mucha expectación por el tipo de gobierno que haga Vicente Fox, pero también hay esperanza, eso nada cuesta, de que haga las cosas bien, independientemente de lo que sus actitudes puedan hacer suponer. La responsabilidad es tan grande que puede transformar lo menos transformable. En el priismo hay desbandada. La habrá en los días subsiguientes, no precisamente para unirse al cambio sino, lo que es peor, se esconderán para rumiar su derrota, la derrota de sus candidatos, desoyendo el llamado de Labastida, luego de reconocer el triunfo de Fox, a mantenerse unidos para recuperar la credibilidad de los electores. Para el PAN la euforia no ha terminado, durará mucho tiempo, meses, años. Para el PRI tampoco el desaliento, porque de aquí en adelante habrá de ver diversas acciones y reacciones de sus militantes no precisamente de las que incentivan. Las celebraciones del panismo produjeron algunos roces con los adeptos de los vencidos, roces que no fueron gratuitos ni injustificados y sin embargo, no pasaron de ello. Dados los resultados, no deben ser los derrotados los que pidan tolerancia y sentido común a los vendedores, éstos son los que están obligados a garantizar un ambiente propicio para que toda la ciudadanía pueda volver a la normalidad. De hecho, Fox lo ofreció, y aquí lo hicieron también los diputados federales y senadores panistas electos. Falta que también lo entiendan quienes ilusamente piensan que un cambio en la conducción del país con las características que este tendrá, conocidos los resultados del 2 de julio; necesitan poner los pies en la tierra para que la transición y luego la administración, se haga bajo las mejores condiciones para México y para los mexicanos. Es innegable que hay preocupación; es innegable que hay temor. Hay incertidumbre y hay expectación, pero también hay tiempo para la reflexión. (Malo). |
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